martes, 25 de mayo de 2010

"Un buen día se dio cuenta de que su vida no era lo que siempre había soñado. Recordó sus sueños de niñez, vio toda la mediocridad, el hastío, y decidió cambiar las cosas"
Así más o menos, quizás de una manera más elaborada, más bella incluso, se presenta un casi tópico literario, cinematográfico y, cómo no, publicitario de nuestra época. En realidad es tópico porque lleva ya mucho tiempo siendo un lugar común, el principio de innumerables historias.
Pues bien, me he dado cuenta de algo: por más que me empeñe, yo no encajo en ese cliché. Podría decir: "Repentinamente, y no sin ayuda, cayó en la cuenta de que su vida le gustaba. Muchos de sus sueños se habían cumplido, y si conseguía por fin descifrar sus deseos, disponía todavía de mucho tiempo para verlos realizados"
Tampoco es para tanto, en realidad, pero me estoy hartando de las quejas infundadas, de la insatisfacción forzada. Estoy jodida, sí, pero la mayor parte del tiempo también estoy contenta, y con motivos para estarlo.
Y me pregunto si no es hora ya de empezar a construir además de soñar, de empezar a vivir en lugar de esperar a que empiece la vida. Lo mismo disfrutar no significa conformarse. Igual ser feliz tampoco es cuestión de ignorancia.
El caso es que el futuro no va a llegar nunca porque ya llegó. Y el pasado ahí está, y es un hecho que tendré que bregar con él. Pero mientras tanto, veamos qué me depara el día de hoy.

viernes, 21 de mayo de 2010

La ceguera refrigera las entrañas.
La lucidez abrasa la conciencia.
Por algo recomiendan no volar muy cerca del sol...

martes, 11 de mayo de 2010

En mi sueño espero sola, desvalida, en una fría esquina de una fría ciudad.
En mi sueño llueve y hace viento, y mi ropa es suave y grácil, como seda.
En mi sueño llevo el pelo suelto y el aire lo revuelve ante mi cara.
En mi sueño estoy llorando, y eso sí que nunca pasaría en la realidad.
Como en las peores películas y en las mejores novelas, en mi sueño te espero, y tú llegas tarde, pero apareces.
En mi sueño, tú me miras con tus bellísimos ojos, me secas las lágrimas y la lluvia de la cara, y tu mirada me hace sentir calidez, ternura y la nostalgia de lo imposible.
Mi sueño acaba ahí, en tu mirada, en tus manos.
Te he esperado, has llegado y nada más puede pasar, en mi sueño.

martes, 4 de mayo de 2010

No sé nada de mí.
Hasta tal punto llega mi desconocimiento de mi propio ser que mi tamaño, brillo, belleza, valor e incluso inteligencia dependen de tu mirada.